Misceláneos 022: Septiembre 39

Apenas tres semanas después de mi regreso de ese trabajo de vacaciones en el Majestic, Francia e Inglaterra declaran la guerra a Alemania para cumplir con el tratado firmado con Polonia: carteles pegados en las calles mandaban que todos los hombres de entre 21 y 50 años se presentaran inmediatamente en el cuartel de la ciudad en la cual vivían.

¡Pánico!

Veinte años entre el final de la primera guerra y el inicio de la segunda haría que muchos procuraran no ser enviados a morir por segunda vez.

Primero hubo la “drôle de guerre” (la guerra un poco rara); de cada lado del río Rhin, que marca la frontera entre Francia y Alemania, había “líneas”: en Francia la línea “Maginot”; en Alemania la línea “Sigfried”. Las dos, aunque distintas, destinadas a que el ejército enemigo no lograra atravesar el río.

Todo tranquilo. Ninguna incursión. Ocho meses de vacaciones para los vestidos de caquí y para los vestidos de cardenillo… pero sólo aparentemente. Oculto por la quietud de la línea Sigfried, amontonaba una gran cantidad de material de guerra para ?pasando por Bélgica, que no tenía defensa? invadir Francia en dos semanas.

Aprovechando esos ocho meses sin hostilidades, todo el gobierno francés y las administraciones estatales habían sido evacuados de París hacia el sur de Francia, lo que da a pensar que los políticos franceses sabían del futuro inmediato advertidos por personajes como mi profesor de alemán, que nos repetía “aprendan el alemán, les va a servir”.

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