El blues, sólo el blues


El blues estaba en el alma de los esclavos. Lo expresaron primero por la voz en lamentaciones cantadas. En su forma musical, el blues es la versión pagana del góspel.

El blues es de ritmo lento, sin embargo hay blues más rápidos, y como no hay vida sin esperanza las letras del blues pueden ser alegres, palabras de amor y, sobre todo, de desamor.

En su libro “La historia del jazz”, Joachim Berendt ofrece una definición de T. Bond Walker que yo veo como la más sencilla y verdadera ilustración de lo que es el blues:

“El blues es el esquema armónico de doce compases. Ese es el que tenemos que interpretar. Simplemente escribes nuevas palabras encima de él, improvisas algo distinto y tienes un nuevo blues”.
Además el texto de un blues no es obligatoriamente una historia con una entrada y una conclusión. Al principio el cantante puede estar hablando de su pareja y repentinamente, sin otra transición que la ofrecida por la melodía y el ritmo, continuar narrando cómo un amigo le robó un reloj, la forma en que murió su perro, el recuerdo del carro que quería comprar, etcétera. En el blues la continuidad es el resentimiento exprimido, sea de la pena, el tormento o el sufrimiento.

El instrumento del blues, fuera de la voz humana, es la armónica diatónica, que es a la vez fácil de tocar y cuyo sonido expresa tristeza. He aquí las pruebas sonoras:



A lo largo de los decenios el blues cambió. Primero porque los músicos fueron más formados musicalmente; segundo porque hubo nuevos instrumentos que se integraron a la tradición. A partir de entonces habría distintos blues, por ejemplo el folk blues o country blues, que todavía existe (principalmente en el trabajo de grupos itinerantes).


El blues sigue viviendo, por supuesto no tanto en su forma pura, original, pero sí en composiciones más elaboradas que encontramos en el jazz. Del folk blues salió el boogie woogie. Más tarde el soul, que es un blues que sale de las reglas primitivas. Paralelamente hubo blues regionales, como los de Kansas.

A la mitad de los años cincuenta, predominarían el éxito del rock and roll y su penetración en la música popular tocada por blancos. Algunos de sus iniciadores serían el músico negro Chuck Berry y los músicos blancos Bill Halley y Jerry Lee Lewis, a los que seguirían en una evolución diversificada Elvis Presley, The Beatles y The Rolling Stones…



Con el boogie woogie y el rock and roll acaban las músicas en las cuales el ritmo del blues aparece todavía de manera bien presente.

Aquí vamos a parar nuestra incursión en los derivados del blues. De esos hay muchos. El primero que va a generar los demás es el rock puro. Pero todos, a diferencia del jazz, tendrán una estructura musical distinta ligada al baile, si podemos llamar bailar al estrambótico pataleo y enfebrecido meneo comunes en un concierto rockero.

Como nada es definitivo en nuestro mundo, dentro de 10 años ustedes seguramente estarán conversando sobre la evolución de la New Wave mientras yo estaré escuchando las arpas de los ángeles…




Ahora, de verdad, brinquemos de los prolegómenos blueseros a los principios del jazz...

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